ALTOMER ASISTENCIAL
“Cuidamos de lo que más quieres“


 "La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir" 

 - Maya Angelou -

En estos días, estoy viendo muchos talleres, estudios, artículos, incluso algún programa de televisión que ofrece un planteamiento acerca de la empatía con nuestros mayores. En ellos, se ofrece la posibilidad de aprender a «sentir»; como una persona mayor en su día a día. Su finalidad es ayudar a transformar la forma en la que se trabaja con y para ellos.

¿Alguna vez te has planteado cómo llegarás a la vejez?

Los ancianos conviven con dolores y, muchas veces, pierden las capacidades de oír y ver, sufren temblores o tienen problemas de movilidad. Todos envejecemos, pero hasta que no vivamos ese momento seremos incapaces de saber cómo se sienten verdaderamente. O al menos no podíamos saberlo antes, ya que gracias a la tecnología nos podemos acercar un poco más a esas sensaciones.

Tecnología y atención a mayores forman un binomio que cada vez cobra mayor protagonismo. En España, se siguen registrando máximas en población envejecida. Estas nuevas tecnologías no solo van a revolucionar los sistemas de salud y los cuidados, sino también la formación de los profesionales del sector. Un buen ejemplo es el “traje de la vejez”, con el que podemos contar hoy en día, se trata de un simulador que recrea el envejecimiento y lo que este puede provocar. Con él podemos experimentar en primera persona las limitaciones físicas y sensoriales que puede sufrir una persona mayor y mejorar la empatía de los cuidadores.

Este traje cuenta con un dispositivo acústico que imita los acúfenos (zumbidos internos). Unos guantes con un dispositivo que simula temblores. Componentes que actúan sobre las habilidades motoras (simulando un envejecimiento saludable) o provocan molestias y dolores (envejecimiento patológico). Así, con objeto de recrear las dificultades para moverse, se incluyen pesos en chalecos, muñequeras y tobilleras. Otros elementos sirven para reducir la flexibilidad como un collarín, coderas, guantes especiales o rodilleras.
Si además queremos que se experimenten ciertas patologías frecuentes al envejecer, podemos contar con pinchos que copian los dolores de espalda o de rodillas típicos de la artrosis.
Este traje se completa además con gafas de simulación con lentes para reproducir los síntomas de diversos trastornos visuales como las cataratas, la degeneración macular, glaucoma, etc.

En definitiva, se trata de un recurso didáctico y de sensibilización cuya eficacia es más que notable. Diferentes estudios científicos respaldan su utilidad.

En España, universidades como la U. Rey Juan Carlos (URJC) o la Universidad de La Salle (CSEU) en Madrid, y la Universidad de Granada (UGR) tienen proyectos sobre esta herramienta y acercan a sus estudiantes a la vejez. Rosa María Martínez Piédrola, terapeuta ocupacional y una de las directoras del estudio “Mejorar la empatía hacia el mayor mediante la simulación de la vejez” en la URJC expone que "La relación entre el paciente y su cuidador es determinante en la calidad de la asistencia. Es por ello, que aspectos como la empatía son fundamentales para implementar una práctica centrada en la persona, y conseguir, por tanto, un trato más humanizado".


María Gracia Carpena Niño, terapeuta ocupacional experta en geriatría y doctora en bioética, lleva más de cuatro años acercando a sus alumnos lo que implica el envejecimiento, con el fin de identificar a través de este simulador las sensaciones que tienen las personas mayores y aprender a valorarlas, respetarlas y cuidarlas.

La Unidad de Geriatría del Hospital de Getafe cuenta también con este simulador para que sus profesionales puedan ponerse en la piel de un paciente de avanzada edad.

Además, hace unos días pudimos comprobar como en un programa de TV, el conocido periodista Joaquín Prat, con 47 años, se convertía en un anciano con la ayuda de José Luís Calleja, profesor de la UGR, quien resaltaba la necesidad de añadir a esta simulación física, los problemas psíquicos y mentales, además de los problemas de la soledad, perdida de amigos y vivencias acumuladas, aspectos tan comunes en esta población.
Por su parte, Joaquín consideraba que “es una experiencia que debería experimentar todo el mundo para entender lo que es vivir con 85 años o más…”.

Desde ALTOMER ASISTENCIAL, compartimos este trabajo, para concienciarnos, intentar no “meter prisas” cuando los acompañamos, vestimos, bañamos…. “con o sin traje”, ellos son nuestro espejo futuro, en el trato diario. Trátales, como te gustaría te tratasen.


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