CÓMO TRATAR LA TRISTEZA PERSISTENTE EN PERSONAS MAYORES
La tristeza forma parte de la vida y nadie escapa a ella. Hay etapas en la vida, concretamente en la tercera edad en la cual, es más fácil que ésta nos inunde.
Son muchas las personas que acuden a nuestra psicóloga a preguntarle cómo ayudar a su ser querido que se encuentra atrapado por esta emoción.
Lo primero que intentamos es acercarnos a aquellos cambios que se han producido en ellos. A nivel físico, igual que en la adolescencia nuestro cuerpo cambia. A veces, nos miramos en el espejo y cuesta reconocer a aquella persona que un día fuimos. Algunos han perdido a seres queridos, compañeros de vida, amigos. Otros al dejar de trabajar sienten que no son tan útiles como lo fueron. Algunos perdieron la ligereza al caminar, o les cuesta concentrarse…
Ese trastorno depresivo o distimia, es un tipo de depresión crónica, con síntomas más leves que la depresión mayor, pero que suele durar más en el tiempo, suele ser más difícil de diagnosticar y disminuye considerablemente la calidad de vida de la persona mayor. Es muy importante el diagnóstico y el tratamiento de la depresión.
Los síntomas que presentan las personas mayores con este trastorno son:
- Desinterés
- Ánimo decaído
- Falta de motivación o abulia
- Dificultad para experimentar placer o disfrutar
- Desesperanza o pesimismo hacia el futuro
- Hipersomnia o somnolencia
- Dificultad para dormir
- Falta o exceso de apetito
- Apatía
Algunas circunstancias contribuyen a incrementar el riesgo de caer en depresión en la tercera edad:
- Las enfermedades crónicas: las personas que las padecen tienen mayor riesgo de depresión.
- La personalidad: baja autoestima o inseguridad afectan de manera importante.
- Los recursos económicos: también generan mayor riesgo.
- Tener escasas relaciones sociales.
- La soledad. Pasar mucho tiempo sin compañía puede dar lugar a una desmotivación, desinterés y despreocupación tanto por uno mismo como por la realización de distintas actividades.
Nos preguntan con frecuencia, cómo ayudar a las personas mayores que están tristes. Aquí siempre subrayamos que nuestros padres o abuelos, no quieren que les adoptemos, tampoco quieren compasión, no nos piden cargar con la mochila de la tristeza.
Lo que una persona mayor quiere es motivación, acompañamiento, afecto, respeto, respetando su respuesta lenta y dejando que sea ella siempre quien tome las decisiones.
La ayuda es más positiva cuando se hace escuchando el corazón y respetando el deseo que ellos tienen.
Algunas indicaciones para poder ayudarles son:
- Intenta que ponga en cuestión los pensamientos negativos, de la misma manera que su estado de ánimo le induce a hacer lo propio con los positivos. Hazlo con afecto. Si te dice que siente que "ya no puede hacer nada bien", pregúntale si "podrías hacer algo para lograr que eso cambie". Si dice que "nada le interesa", permítele que hable libremente sobre sus razones, sin confrontarlas.
- No permitas que pase el día sin hacer nada. Ayúdale para que encuentre pequeñas tareas productivas con las que pueda sentirse útil.
- Fomenta sentimientos positivos. Ayúdale a rememorar buenos momentos, logros, etc. Consulta su opinión y hazle saber que valoras su sabiduría y experiencia. Hazle saber que su opinión, para ti, cuenta.
- Ofrécele estímulos para que encuentre actividades que le resulten gratificantes, por pequeñas que sean. Un paseo matutino, la lectura, la jardinería, cualquier actividad está bien.
- Ayúdale a estructurar una rutina. La tristeza y la depresión hacen que a veces se pase mucho tiempo en la cama, o demasiadas horas viendo televisión. Podemos sentarnos con ella y reorganizar juntos su horario. Eso sí, nosotros podemos proponer, pero será ella la que tendrá la última palabra. De otro modo, tendremos que hacer una labor de supervisión constante para que los cumpla.
Saber envejecer es proceso en el que suelen existir momentos emocionalmente complicados. Ganamos mucho cuando descubrimos que apoyar a aquellos que son más vulnerables también una manera de hacernos un bien a nosotros mismos. De llenar nuestra vida de significado y de darle mayor sentido a lo que somos.
El desconocimiento de este tipo de trastornos genera que, muchas veces, se dejen pasar estados anímicos como los que hemos descrito. Precisamente, por este motivo, consideramos que la formación de nuestros profesionales en crucial para proporcionar un cuidado integral y de calidad para todos los usuarios.
Desde Altomer Asistencial animamos a que, en caso de duda o sospecha, se acuda a un especialista que pueda analizar y realizar un diagnóstico. En ocasiones, no detectarlo a tiempo provoca que las personas que sufren distimia pasen a padecer una depresión mayor.
“El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza”.
-André Maurois-
Por Altomer Asistencial. Publicado el 17 de febrero de 2021

